La cuarentena y el consumo local

Por: L. en Gastr. Roberto C. Caballero.

Durante todo este tiempo que hemos estado confinados en nuestros hogares teniendo más tiempo libre que nunca, quizá más que en toda nuestra vida y que tal vez jamás volvamos a tenerlo ni volvamos a vivir un momento histórico como este, es muy probable que hayamos visto prácticamente todas la series y películas disponibles en streaming, leído más libros que nunca, reacomodado la casa más de una vez, comprado miles de cosas online algunas necesarias, otras no tanto, y que ya tenemos casi  un master en limpieza y desinfección, es inevitable que el ocio se apodere de nosotros en algún momento, que nos peguntemos que haremos durante el día o que comeremos y es ahí cuando recurrimos a la salida fácil: los servicios de comida a domicilio pero no siempre tiene que ser así, justo ahí existe un gran punto de oportunidad, es decir, tenemos el tiempo para poder cocinar,  saludable y nutritivamente, solo debemos aprender a hacerlo adecuadamente para no morir en el intento.

El ‘consumo local’ es un término que últimamente ha estado muy de moda, sobretodo en la población más joven (millennials) que se caracterizan por intentar llevar una alimentación healthy y mantener un modo de vida más amigable con el planeta, pero este concepto al final, aunque es muy anunciado y se obvie el saber de qué trata, la realidad es que no todos comprenden a ciencia cierta en que consiste. El ‘consumir local’ como su nombre lo dice,  es el adquirir lo producido en nuestra comunidad, en nuestra localidad o en lugares cercanos a la misma, el no tener que viajar decenas de kilómetros para poder comprar nuestros alimentos o el consumir productos procedentes de lares lejanos, se trata de acceder a ellos mediante productores de nuestra misma región, que generalmente (no como regla) son de origen orgánico, es decir, que no fueron intervenidos durante su proceso de producción por ningún pesticida, herbicida o cualquier otro agroquímico, que además no están genéticamente modificados y fueron producidos de la manera más natural posible, que aunque no se cuente con la certificación propia que nos garantice ser orgánico, al ser de origen local o propio (endémico) de nuestra región es fácil conocer cómo fue su producción y por lo tanto corroborarlo nosotros mismos.

Estos productos responden a las necesidades de una población determinada  y por lo tanto viene consigo una gran carga cultural, por lo tanto, en los mercados locales encontraremos productos utilizados en el modo cotidiano de alimentación propio de esa localidad la cual, a su vez, está basada en productos endémicos o de fácil obtención (recolección) o fácil cultivo, por ejemplo; hablando del norte del estado de México (región que nos ataña) en los mercados locales siempre encontraremos productos y subproductos de la milpa (principalmente maíz frijol, chile, calabaza y quelites) otro tantos de recolección como nopales, juanes, papas, ciertos tipos de quelites, frutos, etc., algunos más de cultivo como jitomate, habas, cebolla, tomatillo, etc. además de un sinfín más de productos variados como pulque, barbacoa, chicharrón, longaniza, quesos, etc., que claro está, su disponibilidad dependerá de la estacionalidad, es decir, pudiéndose encontrarlos o no dependiendo de la estación del año.

Nosotros al vivir en provincia, en este gran valle mazahua (un gran orgullo, por cierto) es mucho más sencillo conseguir este tipo de productos, y es aún más sencillo cocinarlos, no necesitamos saber demasiado de cocina, solo basta con tener sentido común y estar abiertos a probar sabores diferentes, para lograr cocinar productos regionales es necesario empaparnos precisamente de la cultura local para así entender el proceder y la aplicación de ciertas técnicas culinarias, es decir poder aplicar nuestra intuición para cuando debamos tatemar (cocción en comal), hervir, saltear, cocer en hojas de totomoxtle, etc. o simplemente consumirlo crudo, Para obtener este conocimiento culinario (que suena muy abrumador pero que para nada lo es) podemos basarnos en recetas familiares, consultar a nuestra abuela o a algún otro conocido que seguramente y me atrevería a afirmarlo, todos tenemos en la familia a alguna integrante que es una fabulosa cocinera (hablo en femenino porque a mi parecer la gran cocina mexicana tiene su eje central en las cocineras mujeres), y si al final, por alguna razón no contamos con estas opciones, siempre tenemos a la mano el fiel internet y su listado infinito de recetas o la última y menos recomendada alternativa (por los tiempos que estamos viviendo de distanciamiento social) de preguntarle a la marchanta que nos provee, el cómo preparar los productos que ahí oferta (guardando una sana distancia y con la debida precaución claro está).

Estos tiempos tan extraños para nosotros, tan llenos de incertidumbre e incluso un poco de miedo, nos ha dejado algunas cosas buenas, una de ellas es regalarnos mucho tiempo libre en casa que, como ya lo mencione anteriormente, podemos ocuparlo para cocinar y consumir productos locales que además de ser sumamente nutritivos, sanos y deliciosos, también estaremos contribuyendo a preservar nuestra cocina tradicional regional, estaremos apoyando a los productores locales que ciertamente han sido de los más golpeados por esta contingencia, estaremos haciendo país, ayudando a la economía y nuestro planeta.

No me queda más que agradecer el haberme leído, dejaré una receta perteneciente a nuestra gran cocina mexiquense, muy fácil, nutritiva y sobre todo; hecha con productos locales.

Ensalada de Nopales Tatemados

  • Porciones: 4
  • Temperatura de servicio: 4°C
  • Tiempo: plato fuerte / entrada
  • Utensilio especial: comal de barro (opcional)

Ingredientes Cantidad/Unidad
Nopalitos baby 5 pzas.
Jitomate cherry 10 pzas.
Cebolla blanca ¼ pza.
Cilantro Cantidad necesaria
Chile serrano o jalapeño 1 pza.
Limón 1 pza.
Vinagre de manzana .015 Lt (1 cucharada aprox)
Aceite de oliva .030 Lt (2 cucharadas aprox.)
Sal de mar Cantidad suficiente
Pimienta Cantidad necesaria

  1. Tatemar en el comal los nopales, retirar hasta que cambien de color y ya no tengan baba, cortar en finas julianas (tiras largas), reservar.
  2. Lavar y desinfectar según la NOM-251 todos los vegetales, reservar.
  3. Cortar en plumas la cebolla, los cherry en mitades y el chile en aros delgados, reservar.
  4. En un cuenco o bowl aliñar los nopales y el resto de vegetales con el limón y vinagre, salpimentar, revolver y montar
  5. Decorar con hojas delicadas de cilantro y un chorro de aceite de oliva.

Recomendación: ideal consumirla en un día caluroso, puedes acompañarla con tostadas de maíz hechas al comal y una buena copa de vino blanco espumoso frio.